
Es curioso, compre este libro tan solo por la forma tan original de como lo presentaba su autor, su novela no había recibido ningún premio conocido, ni no conocido. Eso me lleno de curiosidad, me dejo perplejo ver que la novela que tenia entre manos era la 7ª edición de la misma, esto promete (pensé) y así fue ayer en urgencias de un hospital valenciano, terminé de dar con el final de esta historia que hace unos días había empezado a leer tan solo por la sorprendente manera de presentarla su propio autor.
Me ha impactado que un joven refresque de esta manera las novelas, me ha gustado mucho su forma de escribirla y junto con Andrés Pérez Domínguez otro joven Sevillano, están haciendo que me aficione a regalar sus novelas a mis amigos, porque yo al menos me lo he pasado en grande leyéndolas. Pero sobre todo hay un pasaje que me ha dejado, casi sin palabras y al borde de las lagrimas en los ojos y es que Rebe, tubo el valor que no todos tenemos de decirle a un Párroco lo que hay que decirle, aunque sea en un funeral. Esto me impacto de tal manera que pille carrerilla hasta llegar al final de la novela, no sin antes decir que aquella niña de calcetines a rayas hizo que me recordara, que en esta vida siempre hay alguien ajeno a ti que te pone las pilas en un suspiro, en una mirada.
Gracias Eloy por esta novela que hace que nos metamos en ella no como espectadores al ver las vidas de sus protagonistas pasar, no que va, estoy convencido de que de vez en cuando hemos sido nosotros esos mismos protagonistas.
Suerte y espero otra novela tuya pronto.
Rafa Rodrigo.
Me ha impactado que un joven refresque de esta manera las novelas, me ha gustado mucho su forma de escribirla y junto con Andrés Pérez Domínguez otro joven Sevillano, están haciendo que me aficione a regalar sus novelas a mis amigos, porque yo al menos me lo he pasado en grande leyéndolas. Pero sobre todo hay un pasaje que me ha dejado, casi sin palabras y al borde de las lagrimas en los ojos y es que Rebe, tubo el valor que no todos tenemos de decirle a un Párroco lo que hay que decirle, aunque sea en un funeral. Esto me impacto de tal manera que pille carrerilla hasta llegar al final de la novela, no sin antes decir que aquella niña de calcetines a rayas hizo que me recordara, que en esta vida siempre hay alguien ajeno a ti que te pone las pilas en un suspiro, en una mirada.
Gracias Eloy por esta novela que hace que nos metamos en ella no como espectadores al ver las vidas de sus protagonistas pasar, no que va, estoy convencido de que de vez en cuando hemos sido nosotros esos mismos protagonistas.
Suerte y espero otra novela tuya pronto.
Rafa Rodrigo.
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