La casualidad, en la que no creo, me llevo un medió día allí. Mi amigo Luis me dijo ¡Ese de ahí, esta muy muy bien! Le hice caso, el sabe mis gustos por ello también lleva muchos años en el negocio de las distribuidoras de libros y sabe perfectamente lo que vende, lo que gusta, pero sobre todo sabe lo que me gusta a mi.
Si que lo sabe bien porque me atrapo, desde las primeras 50 paginas. Nunca me leí un libro tan rápido, nunca una manera de escribir tan sencilla me había cautivado de esa manera. Ahora sin darme cuenta estaba en el andén, preparado para el viaje. Si el vals suena, pero no es lo importante, tal vez una anécdota mas del escritor que se recrea perfectamente en ello, a mi me interesa la historia entre Rubén, Anna y Franz un triangulo entrelazado que de encuentra y desencuentra en mi imaginación la que me provoca descaradamente su autor Andrés Pérez Domínguez.
Baje del metro y me monte en ese coche junto con Rafa (por cierto tocayo de nombre) camino con él con sus narraciones tan seriamente descriptivas, recorro los caminos para ver a esa Lola de la que él tanto piensa. Adoro al Gordo, Rafa si le hubieras hecho caso mejor te abría ido. Veo a Luis y a chocolate desde el recodo de una de las páginas del libro. Paseo por Lisboa hasta acompaño como si me llevara en el bolsillo a Rafa cuando al fin emprende camino sin saber cuanto vivirá, sin saber si vivirá
Ahora estoy en la cera de aquella casa viendo como Clara, en silencio baja del coche y abre la puerta a Batman, como su marido carga con los trastos y se meten en casa prácticamente en silencio… La aventura de nuevo esta reposando sobre las hojas de papel, no se hasta donde me llevará pero intuyo que será interesante seguir los pasos de ellos dos, mientras sobre la mesita de mi habitación esperan desperezándose poco a poco algunas novelas más de Andrés.
Tal vez me sienta atrapado en su tiempo, en el que pasa las horas frente a estas paginas en blanco dando forma a sus notas para hacer, que sus lectores tengamos unos momentos de satisfacción leyendo su obra.
Ahora quiero dejarme llevar nuevamente por el ensordecedor ladrido de los perros al anochecer ya que estoy frente a la casa y tan solo tengo que pasear, por estas calles donde transcurrirá toda esta historia que …ya se vera.
Si que lo sabe bien porque me atrapo, desde las primeras 50 paginas. Nunca me leí un libro tan rápido, nunca una manera de escribir tan sencilla me había cautivado de esa manera. Ahora sin darme cuenta estaba en el andén, preparado para el viaje. Si el vals suena, pero no es lo importante, tal vez una anécdota mas del escritor que se recrea perfectamente en ello, a mi me interesa la historia entre Rubén, Anna y Franz un triangulo entrelazado que de encuentra y desencuentra en mi imaginación la que me provoca descaradamente su autor Andrés Pérez Domínguez.
Baje del metro y me monte en ese coche junto con Rafa (por cierto tocayo de nombre) camino con él con sus narraciones tan seriamente descriptivas, recorro los caminos para ver a esa Lola de la que él tanto piensa. Adoro al Gordo, Rafa si le hubieras hecho caso mejor te abría ido. Veo a Luis y a chocolate desde el recodo de una de las páginas del libro. Paseo por Lisboa hasta acompaño como si me llevara en el bolsillo a Rafa cuando al fin emprende camino sin saber cuanto vivirá, sin saber si vivirá
Ahora estoy en la cera de aquella casa viendo como Clara, en silencio baja del coche y abre la puerta a Batman, como su marido carga con los trastos y se meten en casa prácticamente en silencio… La aventura de nuevo esta reposando sobre las hojas de papel, no se hasta donde me llevará pero intuyo que será interesante seguir los pasos de ellos dos, mientras sobre la mesita de mi habitación esperan desperezándose poco a poco algunas novelas más de Andrés.
Tal vez me sienta atrapado en su tiempo, en el que pasa las horas frente a estas paginas en blanco dando forma a sus notas para hacer, que sus lectores tengamos unos momentos de satisfacción leyendo su obra.
Ahora quiero dejarme llevar nuevamente por el ensordecedor ladrido de los perros al anochecer ya que estoy frente a la casa y tan solo tengo que pasear, por estas calles donde transcurrirá toda esta historia que …ya se vera.
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