lunes, 13 de septiembre de 2010

Para Lola, para ...


Deje mis pasos pisar la murta que esparcida por toda la calle, transportaba al lugar de donde fue cogida, al campo de nuestras tierras. Y parecerá que este simbolismo sea puramente tradicional, bueno todo depende de como se mire, de como uno sienta pasear momentos previos a la fiesta grande, la “Festa del Crist” uno puede dejarse llevar tan solo por el perfume embriagador sin mas de la murta y quedarse en la tradición, otros podemos llegar más lejos y mientras pasamos por encima de ella, nos trasporta al manto del campo por donde vivió Jesús, por donde después de crucificado y bajado de la cruz, fue trasladado hasta la tumba por la que ellos pasarían por caminos de tierra y hierba.
Esté manto que los Clavarios extienden al paso del anda del Cristo de los Afligidos, no es más que una simbología que va mas allá, es un sentimiento, un respeto, una manera de honrar al “Jefe” como muchos de ellos lo llaman (en el sentido más cariñoso, respetuoso y porque no decirlo jefe de nuestros corazones)
Luego llega el momento donde los pasos de nuestros vecinos pisan fielmente por donde él pasará haciendo que el perfume de la misma se entremezcle con la cera que cae de los cirios, los que alumbran nuestro camino para acompañarlo, lanzando al viento todas las plegarias que más de uno lleva guardadas en su corazón.
En mas de una ocasión me he tropezado con Lola, (no hace falta decir quien es, porque como Lola hay muchas) un exponente fiel de la Fe en el Cristo de los Afligidos, sus lágrimas se entremezclan con la alegría de que los portadores de la Santa Faz (Alboraia) postren ante sus pies delicados y frágiles tan bella imagen, sus lagrimas se mezclan con el olor del la murta, de las velas que iluminan su corazón, con las almas que a su alrededor desprenden de sus lagrimales, mas lagrimas de emoción porque esto no se puede controlar, yo creo que ni tan siquiera él es capaz de controlar el amor tan grande que esta mujer siente por él. Por ello una rosa cae del anda a través de una mano (la mano de un clavario) en ella va el perfume y el respeto de todos los que emocionados sentimos un aprecio especial por ella, y por los que están como ella. Tal vez ella sea la representante para los Clavarios de los afligidos de nuestro pueblo, de los que buscan el consuelo, la ayuda, la esperanza, en los ojos caídos de estas imagen, tal vez sea ella la esperanza y fuerza para los demás. Cada año (y deseamos que sean muchos más) puntualmente Lola en su rincón discreto, emocionada, sin poder ni querer evitarlo es presa de la emoción de tener de frente a la imagen que mueve su fe, a la imagen que le hace seguir luchando cada día por un día mejor.
Nuevamente la murta se mezcla en todo este paradigma de sentimientos. Seguimos adelante porque la fe en este nuestro Cristo de los Afligidos es grande, yo casi me atrevería a decir, que hasta los más profanos en alguna ocasión han llegado a emocionarse ante tanto derroche de actos de fe, porque son cientos la suplicas que se elevan, porque son cientos los ojos que mojados se atreven a mirarle a los ojos, porque con cientos los que lo guardan en su corazón todos los días del año, porque la procesión del Crist continua y desde el asfalto que perfumado nos deja ver a nuestros vecinos, estos no esconden el poder de comunicar con tan solo una mirada, un suspiro hasta una lágrima lo que representa que él pase delante de sus miradas.
No es más que una prueba de fe, una pequeña y discreta prueba de fe, que hace de todo ello una elevación espiritual de la procesión del Cristo de los Afligidos de Quart de Poblet.
Por ello enredado entre murta, entre la cera de las velas, entre pisadas, lágrimas, sonrisas y un fervoroso respeto quiero desde aquí ensalzar esta procesión que cuenta con muchísimos años de historia, aunque este sea su primer 25º aniversario. Porque antes de estos últimos 25 años, se celebraron muchas procesiones de nuestros antepasados, por ellos, por nuestra fe, por la de la que no la tienen, por la de todo un pueblo que vibra.
VIVA LA FIESTA DEL CRIST.

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